Feminismo del despensamiento y la importancia de hacerse cargo
En cada serie de fortalecimiento activista, el feminismo (tanto el lésbico como el heterosexual), funcionaba como un conjunto de movimientos que actuaban por la construcción de herramientas, espacios y pequeñas ventajas/ventanas de resistencia para las mujeres (con mayor o menor amplitud de sujeto político). Y con algunos puntos guías, como la existencia de un sistema-mundo patriarcal, poseía diferentes frentes, modos, debates y reivindicaciones, desde los cuales se luchaba públicamente y se pretendía influir en el mundo real a partir de la potencia creativa y objetivos de cada frente y movimiento. Hoy por hoy, con la violenta vuelta de la derecha a nivel global y el feminismo lésbico radical decaído, se le da espacio al “feminismo” blanco y posmoderno para acomodarse en las ofertas neoliberales del discurso individualista y sentimentaloide que “crea realidad” y se infiltra en los modos en los que construimos y vinculamos, exigiendo después de todo, la misma feminidad que decimos...
